Completado el aforo

La convocatoria del Congreso de la Abogacía Independiente ha generado una expectación inusitada y ya el primer día estaba cubierto el aforo contratado. Hemos ampliado el aforo tanto cuanto hemos podido pero es insuficiente ante la avalancha de inscripciones por lo que, con gran dolor, hemos de cerrar temporalmente la admisión de inscripciones mientras tratamos de conseguir un recinto con mayor capacidad.

Puedes seguir remitiendo tu inscripción que quedará en «lista de espera» hasta que podamos conseguir un nuevo recinto de mayor capacidad. Si te inscribes en lista de espera puedes presentar mociones que serán objeto de debate y que podrás defender en el pleno en caso de que así proceda.

Es ahora o nunca

La defensa de los derechos y libertades de los ciudadanos ante los tribunales se enfrenta a una encrucijada histórica: o tal actividad es pura y simplemente una actividad económica regida en exclusiva por las leyes del mercado o, por el contrario, es principalmente una actividad destinada a garantizar los derechos de los ciudadanos y ciudadanas, en cuyo caso, el beneficio económico, el mercado y sus reglas, deberán ceder ante las exigencias que se derivan de tan primordial función.

En el momento presente el 85% de la abogacía española la componen abogados y abogadas que suscriben el segundo punto de vista expuesto en el párrafo anterior, pero no es menos cierto que su forma de entender el ejercicio profesional se ve cada vez más amenazada por otra forma de ejercicio profesional principalmente orientado a la obtención de beneficio económico, donde la figura del abogado o abogada es perfectamente fungible y que está dando lugar a que la regulación legal del sector se venga haciendo a impulsos de grupos de presión a quienes conviene esta concepción de la abogacía como negocio o a quienes molesta la existencia de una abogacía auténticamente independiente.

La aparición de intermediarios que estructuran el mercado de servicios jurídicos en su beneficio y conducen a la abogacía independiente hacia una abogacía low cost, con desprecio de las garantías mínimas de los ciudadanos y ciudadanas, completa un panorama que amenaza muy seriamente con convertir a la abogacía independiente en una profesión aún más precarizada de lo que está hoy día cuando no en una actividad residual o simplemente inviable.

Esta abogacía independiente, a día de hoy, carece de una estructura organizativa capaz de contrarrestar la presión anteriormente descrita y, por ello, comienza a retroceder y a ceder posiciones hasta el punto de que en este momento es dudoso que tal forma de ejercicio pueda sobrevivir unos cuantos años más si no se da una respuesta firme y decidida a tales amenazas.

La abogacía independiente, que en estos momentos representa al 85% de la abogacía española, se encuentra en fase de contracción de forma que, cada año que pasa, su peso e influencia disminuye y es por eso que resulta evidente que, o da la batalla ahora, o ya no podrá darla nunca.

Hemos de remediarlo y por eso el 29 y el 30 de noviembre tenemos un trabajo que hacer juntos. Reserva esos dos días para ti, bloquéalos en tu agenda y considera que estarás fuera de tu ciudad. Nos ponemos en marcha, hacia el infierno o hacia la gloria, eso depende el punto de vista, pero no podemos esperar más sin hacer nada. Será un honor trabajar contigo.

Aunque no seas responsable es tu problema

Sin duda tú no eres responsable de que, cuando caes enferma o vas a dar a luz, los plazos procesales sigan corriendo, pero, cuando ves que los vencimientos llegan y tú sigues en la cama del hospital, sabes que, aunque no eres responsable, ese es tu problema.

Tampoco eres responsable de que los intermediarios y sus tecnológicas herramientas de intermediación estén amenazando con uberizar nuestra profesión, no, no eres responsable, pero si nadie les detiene mediante una legislación justa, pronto sabrás que ese también es tu problema.

Tampoco, obviamente, eres responsable de que el turno de oficio se pague mal y tarde, pero, cuando piensas en cuánto tiempo has dedicado a él, cuando piensas en cuánto has trabajado, y, luego, miras tu cuenta corriente, sabes sin ninguna duda que sí, que ése es también tu problema.

No eres tampoco responsable de que la Comisión Nacional de la Competencia quiera acabar con los criterios de honorarios que te permiten tasar las costas de los juicios contra los bancos, ni eres responsable tampoco de que el mismísimo CGAE quiera cambiar el criterio del vencimiento en los juicios declarativos por el de la temeridad, ahorrando así unas importantes costas a los bancos; no, no eres responsable de eso, pero cuando no puedas tasar costas a quienes han depredado a tus clientes sabrás que sí, que ese sí es tu problema.

Tampoco eres responsable de que se permitan competencias desleales por supuestos abogados que anuncian con publicidades indignas divorcios imposibles a 150€, o intermediaciones inicuas con aplicaciones informáticas que subastan procesos al mejor postor, o de que CGAE se muestre absolutamente incapaz de frenar toda esas agresiones. Es verdad que no eres responsable de nada de eso, pero te aseguro que las consecuencias de todo eso serán, sin ninguna duda, tu problema. Y lo sabes.

Puede que nada de lo anterior sea responsabilidad nuestra pero lo que sí es seguro es que seremos nosotros, los abogados y abogadas de a pie, los que al final del día pagaremos la factura de esta fiesta.

Puedes tranquilizarte diciéndote que nada de esto es responsabilidad tuya o —por el contrario— puedes asumir que, si tuyo es el problema, lo mejor que puedes hacer es hacerte cargo de tu futuro y no dejarlo como hasta ahora en manos de otros.

Por eso tú y yo sabemos que tenemos mucho trabajo que hacer juntos y que, para ello, debes empezar por reservarte para ti los días 29 y 30 de noviembre. Porque es nuestro problema y, desde ahora, también nuestra responsabilidad.

Nos vemos.

#29N Un trabajo que hacer juntos

La defensa de los derechos y libertades de los ciudadanos ante los tribunales se enfrenta a una encrucijada histórica: o tal actividad es pura y simplemente una actividad económica regida en exclusiva por las leyes del mercado o, por el contrario, es principalmente una actividad destinada a garantizar los derechos de los ciudadanos y ciudadanas, en cuyo caso, el beneficio económico, el mercado y sus reglas, deberán ceder ante las exigencias que se derivan de tan primordial función.

En el momento presente el 85% de la abogacía española la componen abogados y abogadas que suscriben el segundo punto de vista expuesto en el párrafo anterior, pero no es menos cierto que su forma de entender el ejercicio profesional se ve cada vez más amenazada por otra forma de ejercicio profesional principalmente orientado a la obtención de beneficio económico, donde la figura del abogado o abogada es perfectamente fungible y que está dando lugar a que la regulación legal del sector se venga haciendo a impulsos de grupos de presión a quienes conviene esta concepción de la abogacía como negocio o a quienes molesta la existencia de una abogacía auténticamente independiente.

La aparición de intermediarios que estructuran el mercado de servicios jurídicos en su beneficio y conducen a la abogacía independiente hacia una abogacía low cost, con desprecio de las garantías mínimas de los ciudadanos y ciudadanas, completa un panorama que amenaza muy seriamente con convertir a la abogacía independiente en una profesión aún más precarizada de lo que está hoy día cuando no en una actividad residual o simplemente inviable.

Esta abogacía independiente, a día de hoy, carece de una estructura organizativa capaz de contrarrestar la presión anteriormente descrita y, por ello, comienza a retroceder y a ceder posiciones hasta el punto de que en este momento es dudoso que tal forma de ejercicio pueda sobrevivir unos cuantos años más si no se da una respuesta firme y decidida a tales amenazas.

La abogacía independiente, que en estos momentos representa al 85% de la abogacía española, se encuentra en fase de contracción de forma que, cada año que pasa, su peso e influencia disminuye y es por eso que resulta evidente que, o da la batalla ahora, o ya no podrá darla nunca.

Hemos de remediarlo y por eso el 29 y el 30 de noviembre tenemos un trabajo que hacer juntos. Reserva esos dos días para ti, bloquéalos en tu agenda y considera que estarás fuera de tu ciudad. Nos ponemos en marcha, hacia el infierno o hacia la gloria, eso depende el punto de vista, pero no podemos esperar más sin hacer nada. Será un honor trabajar contigo.

Queja por el régimen de accesos a la Ciudad de la Justicia de Valencia

Pareciera que alguien estuviese empeñado en mandar el mensaje de que los abogados son elementos inferiores cuando no ajenos a la administración de justicia.

En Valencia, donde funcionarios, fiscales, jueces e incluso policías de paisano que van a testificar no pasan por el arco de seguridad, acaban de decidir que los abogados, como el público en general, también habrán de pasar la misma medida de seguridad. No pasa en ningún otro lugar de España pero, si de seguridad se trata, tan ajeno es a la administración de justicia un abogado como un fiscal o un funcionario de forma que, o todos pasan —jueces incluidos— o ese trato específico a los abogados más parece una forma de discriminar, de visibilizar una cierta distancia entre los que cooperan con la justicia y los que van a «dar problemas».

Si de seguridad hablamos que pasen todos y, si estamos hablando de algo distinto, los abogados no son más que nadie pero no pueden admitir ser menos. Cuestión de dignidad profesional.

Jueces, fiscales y abogados se sientan a la misma altura en estrados y no es por casualidad. Sería muy bueno conocer la identidad del responsable de esta idea.

Compañeros de Valencia han tenido la iniciativa de recoger firmas para exigir una firme protesta contra tal actitud. Si lo deseas —y en tanto se preparan nuevas medidas de presión— puedes recoger firmas y presentar el siguiente escrito ante tu colegio.

Formulario de queja