Somos más y estamos mejor desorganizados

IMG_4923El colectivo más numeroso en la administración de justicia —tras el de los ciudadanos, que es siempre cualitativa y cuantitativamente el más importante— es el de los abogados y abogadas. Con más de 140.000 personas la abogacía duplica al número de funcionarios y funcionarias que trabajan para la administración de justicia.

Resultaría irritante, por lo tanto, que hubiese un diferente grado de sensibilidad hacia las reivindicaciones de cada colectivo. Abogados, jueces, procuradores y fiscales se sientan a la misma altura en estrados y no es por casualidad sino porque el legislador quiso visibilizar la igualdad sustancial de todos los intervinientes en sala. Colocó en un escalón más bajo a los administrados —es verdad— y fue su único yerro pues es muy verdad que todos cuantos se suben a estrados no tienen otro fin que el de servir a quien, curiosamente, colocan un escalón por debajo.

Estrenamos nueva ministra, fiscal de profesión, favorable a la huelga de jueces y fiscales que todavía está sin desconvocar. Resultaría altamente desagradable que no atendiese las reivindicaciones de los distintos colectivos de forma ecuánime y adecuada.

En todo caso y para que le sirva de guía a la hora de establecer sus prioridades aquí le dejamos una gráfica que visibiliza la dimensión de cada colectivo. Esperemos que la tenga en cuenta, estaremos observando y obraremos en consecuencia.

Cómo lo vamos a conseguir

IMG_4940La Red de Abogados y Abogadas opera con una estrategia que los teóricos llaman «de enjambre», usamos la inteligencia colectiva y operamos «en enjambre». Si no sabes lo que es puedes leerte toda la explicación doctrinal en el libro de Rick Falkvinge «Swarmwise» aunque, en realidad, no es necesario; basta con que conozcas y apliques las reglas del «Manual del Voluntario #R», aquí las tienes:

Manual del Voluntario

1. Nuestro recurso más valioso son las miles de personas que quieren trabajar gratis para la causa; en consecuencia extiende la red todo cuanto puedas.

2. Siempre podemos hacerlo.

3. Vamos a tener éxito: somos más y estamos mejor desorganizados.

4. Confiamos mutuamente los unos en los otros y en el trabajo que realizamos para los la causa, de la misma manera en que confiamos en nosotros como individuos.

5. Quienes hacen cosas por la causa deben ser recompensados incluso aunque no acierten. Los voluntarios de la red no tememos al error ni a que otras personas se enfaden con nosotros. No criticamos a quien hace algo y no le sale bien: el único error es no hacer nada.

6. Si recibimos críticas de parte del público y de gente influyente es señal de que vamos por buen camino. Celebrémoslo.

7. Cada vez que alguien haga algo que sientas que va en la dirección correcta y esa iniciativa sea criticada por alguien influyente fuera del grupo, debes celebrarlo. Necesitas decir y que se te oiga: “Bien hecho”.

8. Si no estamos enfadando a nadie exterior al grupo probablemente estemos haciendo las cosas mal. Recordemos que, antes de enfadarse, estas personas intentarán ridiculizar a esos «payasos» que amenazan su influencia. Si alguien dice de nosotros que somos todos unos imbéciles y unos payasos, es señal de que vamos por el buen camino. Y, si se enfadan, entonces es mucho mejor.

9. Si estás viendo algo que no te gusta no lo critiques, contribuye aportando algo que te guste y corrígelo con tu acción.

10. Cuando alguien crea que el grupo debería tomar cierta acción para impulsar sus objetivos lo único que necesita es empezar a hacerlo. Si hay otras personas que están de acuerdo en que la acción resulta beneficiosa, entonces se unirán a esa línea de acción. No propongas, haz.

11. Regla de la acción: Ningún voluntario ha de pedir permiso a nadie para llevar a cabo una acción. Está prohibido pedir permiso.

12. Regla del prohibido prohibir: Ningún voluntario puede decirle a ningún otro que «no puede» llevar a cabo determinada acción. Tenemos el poder de hacer cosas pero no tenemos el poder de impedir que otros las hagan. Prohibido prohibir.

13. Regla de los tres voluntarios: si tres voluntarios de la misma compañía se ponen de acuerdo en que algo es bueno para la organización, tienen luz verde para actuar en nombre de la organización en su demarcación.

14. Regla de la unanimidad: Votar crea perdedores, y los perdedores son voluntarios infelices que se desmovilizan. No votéis, aunque resulte un esfuerzo titánico buscad siempre la unanimidad en vuestra compañía.

15. Regla del «se admiten errores»: Si algo sale mal el grupo lo asumirá y no se entrará en búsqueda de culpables, el grupo aprenderá con ello y seguirá adelante. Si algo funciona tremendamente bien, se lo copiará y se mezclará por todo el enjambre con nuevas variantes para hacerlo mejor incluso.

16. Comunica tu visión a todos, y deja que los demás trasmitan tu visión con las palabras que mejor encajan con su contexto social concreto. No elabores un mensaje estándar que todos se tengan que aprender.

17. Para electrizar a una persona háblale a su corazón.

18. Si sientes que necesitas hacer una pausa en tu activismo, seguro que es lo mejor que puedes hacer. siempre es mejor tomarse un descanso para poder volver, que quemarse y amargarse. siempre habrá algo que hacer cuando regreses: no debes preocuparte de que el mundo se quede sin algo malo que arreglar mientras tú estás fuera»

Estas reglas de conducta no las hemos inventado nosotros, ciertamente, muchas de ellas las puedes encontrar en «swarmwise» pero en esto no queremos ser originales sino eficaces; este será de momento nuestro código de conducta y nuestro estilo. Respetémoslo aunque parezca imposible.

Qué queremos

fullsizeoutput_b06Qué queremos y cómo vamos a conseguirlo son las dos cuestiones que conviene dejar claras desde el principio.

Por lo que respecta a lo que queremos la Red de Abogados y Abogadas de España asume los postulados generales que en cuanto a la Justicia defiende desde hace años el movimiento #T; pero a ellos añade los principios propios para la defensa de la profesión de abogado. Cuídalos, no tenemos otros.

Los principios

  1. El ejercicio de la abogacia tiene como objetivo primero y primordial la defensa de los derechos ajenos. Una visión puramente empresarial del ejercicio profesional es incompatible con nuestra forma de entender la profesión.
  2. Quienes ejercen la abogacía tienen derecho a una retribución adecuada por sus servicios y esto es igualmente aplicable a la prestación de servicios en el Turno de Oficio.
  3. El ejercicio de la abogacía es libre y nadie podrá, nunca ni bajo ningún concepto, ser obligado a prestar sus servicios contra su voluntad. El derecho de un abogado a parar o ponerse en huelga debe ser respetado y deberá poder ser ejercido dentro de los más amplios límites.
  4. La independencia es a la abogacía lo que la imparcialidad a la judicatura: no existe verdadera abogacía si esta no es independiente. Los poderes públicos y en especial los juzgados y tribunales velarán porque los letrados puedan actuar siempre con la máxima independencia posible.
  5. Quienes ejercen la abogacía son, en el ejercicio de su profesión, absolutamente iguales en dignidad y categoría a cualquiera de las demás personas que desempeñan labores forenses, como, por ejemplo, jueces, magistrados, fiscales y letrados de la administración de justicia. La abogacía exigirá del resto de los operadores jurídicos un trato de estricta reciprocidad.