Aunque no seas responsable es tu problema

Sin duda tú no eres responsable de que, cuando caes enferma o vas a dar a luz, los plazos procesales sigan corriendo, pero, cuando ves que los vencimientos llegan y tú sigues en la cama del hospital, sabes que, aunque no eres responsable, ese es tu problema.

Tampoco eres responsable de que los intermediarios y sus tecnológicas herramientas de intermediación estén amenazando con uberizar nuestra profesión, no, no eres responsable, pero si nadie les detiene mediante una legislación justa, pronto sabrás que ese también es tu problema.

Tampoco, obviamente, eres responsable de que el turno de oficio se pague mal y tarde, pero, cuando piensas en cuánto tiempo has dedicado a él, cuando piensas en cuánto has trabajado, y, luego, miras tu cuenta corriente, sabes sin ninguna duda que sí, que ése es también tu problema.

No eres tampoco responsable de que la Comisión Nacional de la Competencia quiera acabar con los criterios de honorarios que te permiten tasar las costas de los juicios contra los bancos, ni eres responsable tampoco de que el mismísimo CGAE quiera cambiar el criterio del vencimiento en los juicios declarativos por el de la temeridad, ahorrando así unas importantes costas a los bancos; no, no eres responsable de eso, pero cuando no puedas tasar costas a quienes han depredado a tus clientes sabrás que sí, que ese sí es tu problema.

Tampoco eres responsable de que se permitan competencias desleales por supuestos abogados que anuncian con publicidades indignas divorcios imposibles a 150€, o intermediaciones inicuas con aplicaciones informáticas que subastan procesos al mejor postor, o de que CGAE se muestre absolutamente incapaz de frenar toda esas agresiones. Es verdad que no eres responsable de nada de eso, pero te aseguro que las consecuencias de todo eso serán, sin ninguna duda, tu problema. Y lo sabes.

Puede que nada de lo anterior sea responsabilidad nuestra pero lo que sí es seguro es que seremos nosotros, los abogados y abogadas de a pie, los que al final del día pagaremos la factura de esta fiesta.

Puedes tranquilizarte diciéndote que nada de esto es responsabilidad tuya o —por el contrario— puedes asumir que, si tuyo es el problema, lo mejor que puedes hacer es hacerte cargo de tu futuro y no dejarlo como hasta ahora en manos de otros.

Por eso tú y yo sabemos que tenemos mucho trabajo que hacer juntos y que, para ello, debes empezar por reservarte para ti los días 29 y 30 de noviembre. Porque es nuestro problema y, desde ahora, también nuestra responsabilidad.

Nos vemos.

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